Hoy publicamos como era el sentir de una mamá durante el confinamiento
En mi caso, no tengo en casa ni un triste balcón para que mis hijos respiren. Siento ansiedad por ver que no les puedo ofrecer más. Ellos no se concentran igual, y la demanda educativa, en estas circunstancias, es alta para ellos. Intento inventar juegos, meditación, y todo tipo de cosas para que ellos se sienten bien. Realmente, gasto mi tiempo intentando ofrecer a mis hijos cierta dinámica educativa de calidad, con los pocos medios de que dispongo. Pues no soy profesora, no psicóloga ni nada parecido, es como si me estuviera sacando un "máster" en estos momentos. A ello hay que añadir, que en mi caso, mi pareja sigue trabajando fuera y yo me encuentro sola, con mis hijos con mucha diferencia de edad entre ellos, por tanto los métodos con uno no funcionan con el otro, además debo hacer la comida, entretenerles, intentar teletrabajar, y estudiar, ya que esto último forma parte de mi trabajo. Así que como madre me siento frustrada por no llegar a todo y como mujer trabajadora me siento impotente por no llegar a nada. Aún así, intento afrontar los días con una sonrisa por que ellos, mis hijos, no tienen la culpa.
Blog de noticias e información editado por la Asociación de Padres y Madres del CEIP Obispo Blanco Nájera.
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Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe
Sólo la cultura da libertad
No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas ; no la de pensar, sino dad pensamiento
La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura
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lunes, 11 de mayo de 2020
lunes, 4 de mayo de 2020
REFLEXIÓN DISTOPICA DEL CONFINAMIENTO
Hola después de un fin de semana con celebración del día de la madre otra persona nos ha hecho llegar un escrito contando su experiencia.
Este confinamiento ha hecho que educadores, padres, madres e hijos nos tengamos que enfrentar a una situación nueva, diferente, como una novela distópica de ciencia ficción. Estamos cansados de escuchar eso de “ahora que tenemos más tiempo”. Quizás, si reflexionáramos sobre ello, nos daríamos cuenta de que el tiempo es el mismo. Solo ha cambiado el aquí y el ahora.
Muchas de nuestras casas se han convertido en una ventana al mundo y al colegio gracias a la tecnología. Hemos intentado administrar el tiempo de una manera más o menos lógica. O eso creímos en un principio. Para nosotros ha sido imposible: un niño encerrado en casa es muy posible que no entienda el concepto “rutina”. Y a nuestra hija, en una situación normal, ya le cuesta seguir las rutinas.
Como padres hemos tenido que poner nuevas normas de convivencia y/o reformar parte de las ya existentes. Con sus pros y sus contras, más de los últimos que de los primeros. Los educadores, por su parte, han planteado un método para continuar el curso de una manera “normal”. Y no, no se puede seguir nada con normalidad en una situación tan anómala como esta.
Se introdujo la aplicación Snappet, la cual nos parece fantástica para utilizarla en el aula, pero no en casa en estas circunstancias. Nuestra hija necesita escuchar y ver a sus profesores. Se comenzaron a enviar tareas vía RACIMA hasta que, por fin, llegó el blog para centralizar y organizar mejor la información. Al principio nuestra hija estaba ilusionada. Ahora está desmotivada y sobrecargada de tareas, y eso que antes tenía extraescolares cuatro días a la semana. Ha perdido el interés por aprender. Así que reflexionemos: nuestros hijos necesitan algo más (lo dicho, ver y escuchar) y algo menos (tareas que quizás puedan suplirse con otro tipo de actividades).
Junto con el teletrabajo y demás obligaciones de adultos, escuchamos y resolvemos sus dudas. Y lo hacemos, o lo intentamos, pero seguro (como es nuestro caso) que el método que les enseñemos para realizar un problema de Matemáticas, por ejemplo, no es el mismo que el estipulado ahora. Nosotros aprendimos esa materia hace casi cuarenta años. O lo que es lo mismo, existe un abismo de diferencia de conceptos de aprendizaje entre padres e hijos (y abuelos, en algunos casos).
Como padres creemos que se podía hacer un pequeño esfuerzo por parte del profesorado y contactar con sus alumnos, aunque solo sea unos minutos al día. Si esto no es posible se podrían grabar las clases para que los niños puedan seguir las explicaciones viendo y escuchando a su “profe”. Y, por favor, que se deje de cargar de tareas a los chavales. Quizás es mejor que lean un libro antes que hacer veinte ejercicios de Lengua delante de una pantalla de ordenador.
Esto solo es una reflexión, no una crítica. Ya hay demasiados críticos en este nuevo mundo distópico que, seguro, cuando vuelva la “normalidad” nunca volverá a ser como el de antes.
Mucho ánimo y paciencia a todos y todas.
P.D. Nuestros hijos e hijas verán la llegada a Marte o la cura del cáncer. Nosotros nos conformamos con que la WIFI de casa no se desconecte o que alguien nos pase una papelina de levadura de estraperlo…
...
jueves, 30 de abril de 2020
No os echéis a temblar...
Hola familias.
No os echéis a temblar... 🤣 Aunque reconozco que es para hacerlo conociéndome...
Veréis... Después de la reunión de zoom creo que todos hemos podido constatar que los críos están aburridos de que esta actividad telemática se reduzca a deberes y más deberes. Pierden el interés. Nosotros no explicamos del mismo modo. Venimos de "otros tiempos" y acabamos recurriendo a nuestras técnicas confundiéndolos. Yo que no trabajo fuera de casa, ni ahora de forma telemática como hacéis algunos, no doy abasto. La sensación de ser un fiasco como madre o padre a veces abruma y hoy precisamente no ayuda a restar estrés. En mi caso personal no hay balcón, ni salón ya que el padre está recluido en él al ser sanitario. No hay espacio como para ciertas labores de educación física, u otras sin empantanar la cocina más aún de las inmersiones como panaderos y reposteros para llenar espacios muertos. Vivo en una casa muy normalita vaya.
Los chiquillos necesitan ver a sus profesores. En cierto modo algunos demuestran así más empeño porque les tienen ya sea respeto o cariño. O ambos. Muchos padres andamos agobiados a la gresca diariamente con los deberes porque no todos son responsables o tienen las mismas ganas de trabajar ni el mismo prurito o gusanillo por aprender. Creo que ya es suficiente el estrés al que todos estamos sometidos como para encima estar encima de ellos como guardianes increpándoles, acuciando, discutiendo. Así sólo se complica más caldeando un ambiente ya "cargadito" de altibajos emocionales y se hace más cuesta arriba.
Hay niños creativos que se entretienen dibujando, pintando... Otros... necesitan ese refuerzo, por así llamarlo, de la presencia del profesor. Y ¡ojo! No me quejo. En mi caso Susana está pendiente de animar a mi hija y que no se desanime y pierda interés al ver sus fallos en Snappet. No puede dar más de sí. Ella, o cualquier otro profesor/a, que además tiene también que supervisar a sus propios hijos, tampoco lo tienen fácil. Todo esto nos ha pillado más que desprevenidos. Y las tecnologías son asignatura pendiente también para muchos padres (me incluyo). Con ésto sólo quiero proponer clases explicativas on-line, virtual, "telemáticas".
20'. No hace falta mucho más. Algunos vecinos/as míos, así como amigos de mi hija mayor en otros institutos, es lo que están recibiendo 2/3 veces por semana.
Otro punto... para no estar pendiente de Racima me gustaría proponeros que los deberes se enviaran en un plazo concreto para toda la semana. Esto lo expuso mi hija mayor a su tutor por Racima en el instituto y esta medida ha sido adoptada finalmente por la Jefatura de Estudios para aplicarla a todos los alumnos de D'Elhuyar. Ayuda a organizar la agenda. Es desalentador andar con una tarea y recibir otra, otras, con el mismo apremio partiendo el ritmo. Amén de los problemas de saturación de Wi-Fi a la hora de estar diariamente haciendo uso de RACIMA. Yo ya he expuesto lo que creo y observo. Que se agobian venga a hacer deberes. Y que es muy, pero que muy posible, que nos veamos así a principios del curso que viene, y que es algo que urge considerar.
No os echéis a temblar... 🤣 Aunque reconozco que es para hacerlo conociéndome...
Veréis... Después de la reunión de zoom creo que todos hemos podido constatar que los críos están aburridos de que esta actividad telemática se reduzca a deberes y más deberes. Pierden el interés. Nosotros no explicamos del mismo modo. Venimos de "otros tiempos" y acabamos recurriendo a nuestras técnicas confundiéndolos. Yo que no trabajo fuera de casa, ni ahora de forma telemática como hacéis algunos, no doy abasto. La sensación de ser un fiasco como madre o padre a veces abruma y hoy precisamente no ayuda a restar estrés. En mi caso personal no hay balcón, ni salón ya que el padre está recluido en él al ser sanitario. No hay espacio como para ciertas labores de educación física, u otras sin empantanar la cocina más aún de las inmersiones como panaderos y reposteros para llenar espacios muertos. Vivo en una casa muy normalita vaya.
Los chiquillos necesitan ver a sus profesores. En cierto modo algunos demuestran así más empeño porque les tienen ya sea respeto o cariño. O ambos. Muchos padres andamos agobiados a la gresca diariamente con los deberes porque no todos son responsables o tienen las mismas ganas de trabajar ni el mismo prurito o gusanillo por aprender. Creo que ya es suficiente el estrés al que todos estamos sometidos como para encima estar encima de ellos como guardianes increpándoles, acuciando, discutiendo. Así sólo se complica más caldeando un ambiente ya "cargadito" de altibajos emocionales y se hace más cuesta arriba.
Hay niños creativos que se entretienen dibujando, pintando... Otros... necesitan ese refuerzo, por así llamarlo, de la presencia del profesor. Y ¡ojo! No me quejo. En mi caso Susana está pendiente de animar a mi hija y que no se desanime y pierda interés al ver sus fallos en Snappet. No puede dar más de sí. Ella, o cualquier otro profesor/a, que además tiene también que supervisar a sus propios hijos, tampoco lo tienen fácil. Todo esto nos ha pillado más que desprevenidos. Y las tecnologías son asignatura pendiente también para muchos padres (me incluyo). Con ésto sólo quiero proponer clases explicativas on-line, virtual, "telemáticas".
20'. No hace falta mucho más. Algunos vecinos/as míos, así como amigos de mi hija mayor en otros institutos, es lo que están recibiendo 2/3 veces por semana.
miércoles, 29 de abril de 2020
Padre en confinamiento con hijos en el cole
Hola hoy tenemos la visión de un papá que ha querido contarnos como está pasando estos días.
Un saludo y animaros a escribirnos , que ahora que no os vemos por el patio del cole queremos saber como estáis.
Hoy, he estado casi dos horas para hacer dos tareas de una asignatura de una de mis dos hijas y otro tanto tiempo pensando y hablando con más padres de este tema.
Todo ha empezado cuando he recibido un correo en la plataforma oficial de educación de un profesor, en el que aparecía la palabra “tarea” en su asunto, y sí, he estado atareado.
Atareado para localizar cada una de las 5 tareas que en él se indicaban, dos de ellas no disponibles (se nos ha mandado rápido otro mail indicándolo). De las otras tres tareas: la primera se nos manda un enlace con preguntas, pero no el enlace con la historia de la que preguntan por lo que he buceado entre el web mail y la plataforma blog que usa el colegio (donde hay información agrupada y desagrupada), y lo he conseguido. Después, la segunda y tercera tarea las he localizado más rápido.
Creo que para evitar estos problemas una opción es que se manden correos personalizados a cada alumno a través de la plataforma de educación por parte del tutor. De esta manera los padres tienen de manera clara e inequívoca lo que tiene que hacer su hijo, sin tener que estar buscando en varios sitios y hablar sólo con un interlocutor.
De esta manera se gana agilidad y los profesores tienen en un sitio oficial, todas las contestaciones y materiales que han realizado los alumnos, pero bueno, los que tienen los mails son los padres, no los alumnos, entonces ¿a nosotros nos van a poner nota también?.
Creo que me he ganado un descanso después de escribir todo esto y espero dar un paseo el Domingo.
Saludos a tod@s!!
Un saludo y animaros a escribirnos , que ahora que no os vemos por el patio del cole queremos saber como estáis.
Hoy, he estado casi dos horas para hacer dos tareas de una asignatura de una de mis dos hijas y otro tanto tiempo pensando y hablando con más padres de este tema.
Todo ha empezado cuando he recibido un correo en la plataforma oficial de educación de un profesor, en el que aparecía la palabra “tarea” en su asunto, y sí, he estado atareado.
Atareado para localizar cada una de las 5 tareas que en él se indicaban, dos de ellas no disponibles (se nos ha mandado rápido otro mail indicándolo). De las otras tres tareas: la primera se nos manda un enlace con preguntas, pero no el enlace con la historia de la que preguntan por lo que he buceado entre el web mail y la plataforma blog que usa el colegio (donde hay información agrupada y desagrupada), y lo he conseguido. Después, la segunda y tercera tarea las he localizado más rápido.
Creo que para evitar estos problemas una opción es que se manden correos personalizados a cada alumno a través de la plataforma de educación por parte del tutor. De esta manera los padres tienen de manera clara e inequívoca lo que tiene que hacer su hijo, sin tener que estar buscando en varios sitios y hablar sólo con un interlocutor.
De esta manera se gana agilidad y los profesores tienen en un sitio oficial, todas las contestaciones y materiales que han realizado los alumnos, pero bueno, los que tienen los mails son los padres, no los alumnos, entonces ¿a nosotros nos van a poner nota también?.
Creo que me he ganado un descanso después de escribir todo esto y espero dar un paseo el Domingo.
Saludos a tod@s!!
lunes, 27 de abril de 2020
TRANQUILIDAD, RELATIVIZAD…!
Esto es lo que tengo que repetirme 20 veces al día como si fuera un mantra! Me encanta leer las entradas de este blog. Ver que otras madres del cole se sienten como yo. Me río y respiro hondo. Y me repito “Tranquilidad, relativizad. Estamos juntos y sanos”.
Soy madre de un niño de 1º, y maestra, animadora de juegos, organizadora de gincanas, luchadora ninja, cuentacuentos, hija, ama de casa… Me encanta leer, pero no he podido coger un libro desde que comenzó el confinamiento. Mi hijo es muy movido e hijo único, por lo que demanda nuestra atención TODO EL DÍA. Eso, o ver la tele.
Mi marido y yo somos maestros y esto nos ocupa muchísimas horas al día sumado a que compartimos el mismo ordenador y controlamos las nuevas tecnologías como recurso para nuestro trabajo en una situación normal. Pero ahora todo es diferente…
Haciendo las tareas con el peque a veces me desespero. ¿Cómo es posible que 1 cunda más que los 25 de mi clase? Me agobio y me repito el mantra. Las primeras semanas fueron más estresantes: deberes de todas las asignaturas, de la extraescolar de inglés, de música, graba un vídeo de la actividad tal, graba un vídeo de un reto… una situación nueva para todos. No llegábamos. Y era muy frustrante.
Creo que ahora hemos llegado a un pseudo-equilibrio. Damos importancia además de a los deberes a cocinar, a colaborar en casa, a pintar, al huerto, a contar cuentos, hacer manualidades... Sin ponernos grandes objetivos. A lo que llegamos, llegamos.
En primaria todo es cíclico, todo se repasa y se amplía al año siguiente. Así que sin agobios. Creemos que el hecho de poder salir a la calle a partir del lunes con el peque nos va a ayudar a desfogar tanta energía contenida y a estar mejor.
Poquito a poquito, ya nos queda menos.
¡Tranquilidad y relativizad!
viernes, 24 de abril de 2020
EN ESTADO DE DESORDEN…
En una de las dos mil dosis extra de convivencia familiar que nos está proporcionando este confinamiento, me encontré una panorámica del salón de casa que incluía a mi hijo mayor de 1º de la ESO, en el rincón de la mesa con el portátil atendiendo a lo que se suponía, por el horario, una sesión de CLASSROOM. Me rechinó inmediatamente en la composición visual la bolsa de patatas fritas, autopsiada por la mitad y con su contenido completamente degustado, a excepción de 4 migas inaprovechables, que al no poderse aprovechar, acabaron uniformemente repartidas por el entorno más cercano del alumno en cuestión en las tres dimensiones espaciales. Efectivamente, pueden cundir mucho 4 migas de patatas.
Otra cosa no, pero esta experiencia me está dotando de un amplísimo catálogo de reacciones ante este tipo de situaciones, la elección de una u otra en cada momento resulta que no es algo sujeto a mi voluntad y racionalidad, depende mayormente de uno de los incontrolables de la especie humana: el estado de ánimo, que a su vez, depende de infinitos factores, todos ellos variables, incontrolables y personales…así que esta vez tocó que saliera desde lo más profundo de las entrañas el monstruo del Lago Ness que llevo dentro ( llevo también para ocasiones a Satanás, Anaconda y a la Niña del Exorcista) impartiendo justicia a grito pelado: ¡¡¡¡¡¿¿¿PERO ES QUE TÚ TE PONES A COMER PATATAS FRITAS EN CLASE NORMAL???!!! Esto así gritado 3 veces y apuntillado con un ¡¡¡VAMOS, DIME!!!¡¡DIME, DIME!!!...Bien, su respuesta, desde la insolencia de la adolescencia y desde el descaro de los adolescentes de esta generación, fue: -No, claro que no. Por eso aprovecho ahora que puedo-. Y me quedé sin argumentos de respuesta.
Seguramente otros padres/madres hubiesen contestado adecuadamente y de forma coherente con su manera de pensar. El caso es que yo, llevo desde el inicio de esta crisis rebelándome contra las recomendaciones de todos los estamentos que nos aconsejan gestionar este confinamiento desde la rutina y el orden, con pequeños permisos para el desmadre y liberación de las emociones debidamente acotados en horarios y espacios. Y el caso es que la respuesta de mi hijo llegó precisamente a ese punto. Si tenemos que vivir este período de una manera tan radicalmente diferente ¿por qué no aprovecharlo para experimentar?, ¿por qué no salir de la rutina? ¿porqué no aprovecharlo para descubrir y descubrirnos?. Eso implica ciertos riesgos, claro. Como que lo que encontremos, en ocasiones no nos guste y que para cambiarlo tendríamos que tirar ciertos pilares sobre los que sostenemos lo que hasta ahora es/era una vida satisfactoria. Cuando esto ya te ha tocado hacerlo alguna vez en tu vida, ( siempre forzado, los humanos somos patológicamente resistentes al cambio) sabes que viene precedido de tormenta, miedo y caos, que después, llega la calma y la reubicación, y que habrá cosas que vuelvan donde antes estaban, otras que desaparezcan y muchas nuevas y diferentes. Si lo gestionamos bien, abiertos, sin resistencias, saldremos mejorados, seguro.
Mi reflexión para este blog llega hasta aquí. Quiero dedicársela a quien en su día me colocó en el sitio desde donde tenía que mirar mi vida ( Olga, te sigo llevando todo el rato).
PD.: Ya no hay patatas fritas accesibles en casa, a veces los ensayos acaban en error… que me dejó el salón perdido de migas de patatas, vaya.
lunes, 20 de abril de 2020
En tiempo de alarma ... hay que buscar la felicidad de un niño
Hola hemos vuelto a la rutina y con ello nuestras madres nos dejan escritos como este muchas gracias.
Ya llevamos más de un mes confinados en casa. Y reconozco que mis hijos lo llevan bastante mejor que yo. Y es normal, he pasado de ser Madre-Trabajadora- ProfesoraATiempoParcial a ser Madre-Teletrabajadora- ProfesoraATiempoCompleto- OrganizadoraDeEventosLúdicos, sin tiempo para ser simplemente YO.
Los primeros días de teletrabajo, me quería tirar de los pelos, no podía conectarme con la oficina, todo errores; el WhatsApp del móvil ardiendo y eso que tenía los grupos de clase silenciados e intentando tener siempre el ánimo arriba con todo lo que estaba sucediendo fuera.
A la semana y media deje de escuchar noticias porque eran devastadoras y sólo dejaba entrar música alegre en casa.
He tenido días que mientras realizaba informes, la niña, a mi lado, me hacía preguntas de Ciencias, otros en los que mientras trataba temas con mi jefe por teléfono, tenía que interrumpir la conversación para explicarle a mi niña que el mundo no explotaba si no contestaba a su pregunta en ese momento. Eso los primeros días, después ya fue imposible gestionar teletrabajo y tareas.
Hoy debería estar jugando con mis hijos y he estado mirando los Racimas para ver que cosas tenía pendientes de mandar y sintiéndome mala madre por no haberlas mandado antes.
Creo que a todos nos ha venido esto grande y también creo que es una oportunidad buena para reciclarnos y pensar en lo que debemos mejorar en nuestra vida y en nuestro trabajo.
Como informática obsoleta que soy, me siento muy triste porque veo que aunque vivimos en la era tecnológica no sabemos sacarle partido.
Creo que todos deberíamos pararnos y pensar.
La niña es feliz cada vez que recibe un mensaje de sus profesores y siempre viene corriendo a decírmelo.
En estos momentos, la única ventana que tienen estos niños al mundo es la que le proporciona un ordenador, una tablet o un móvil. Y muchas veces he pensado … que frío es un blog… con lo felices que serían los niños viendo quince minutitos a sus profesores.
Los pobres han pasado de estudiar, jugar y correr por el parque a estar confinados en una casa. Han perdido todo su mundo. No pueden abrazar a sus amigos, se tienen que conformar con verlos por vídeo llamada. Y no se quejan.
Creo que el curso ya se ha acabado, que no van a volver al colegio y que no pueden adquirir las mismas competencias que yendo a clase.
El cole está de luto, así que no estaría mal pararnos todos a pensar e intentar humanizar un poco la situación de estos pequeños. Que, en mi modesta opinión…
SON LOS MAYORES SUPERHÉROES.
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